Un paseo sobre las nubes

Por Javier Brazales Indias

LUGAR: Piedralaves. Valle del Tíetar, Avila.
FECHA. 30/12/2005

Víspera de nochevieja. Piedralaves. 9 menos cuarto de la mañana. Muy pronto para levantarse. Mañana sería un día muy largo y cansado. Pero la niña, los niños son así, nos despertó con su grito favorito: Mamaaaa, Papaaaa, ¡¡¡ no quiero dormir más ¡¡¡¡¡. Así pues, nos pusimos en pie, que remedio, somnolientos y resignados. Al levantar la persiana de la habitación me sobresalté, emocionado, como si me hubieran puesto una inyección de adrenalina. Ante mí se extendía el Valle del Tiétar, protegido por un manto de nubes, con el sol saliendo entre los pinares cercanos a nuestra casa.
La niña preguntó qué pasaba, le debí parecer muy nervioso. Y lo estaba. Le asomé por la ventana y puso una cara de exclamación muy similar a la que sólo unos días después, el día de Reyes, pondría al ver los regalos. Algo no la cuadraba. No sabía, ni siquiera sospechaba que nuestra casa pudiera estar por encima de las nubes. Era un fenómeno inexplicable para su cabecita, nunca lo había visto. Rápidamente terminé de desperezar a mi mujer y las aleccioné a que se vistieran deprisa. Si nos dábamos prisa podríamos ver un espectáculo impagable, de esos que regala la naturaleza de cuando en cuando y que tardan tiempo en borrarse de la memoria de los que lo disfrutan. Cogimos el coche, y en pocos minutos llegamos a un precioso mirador que se levanta sobre el pueblo y el Valle. Un mar, que digo mar, un océano de nubes se abría a nuestros pies, hasta donde la vista alcanzaba, en todas direcciones, avanzando, devorando, ocultando todo a su paso. Olas, remolinos, figuras de algodón, quiebros y requiebros. Un paisaje distinto a cada segundo….
El paisaje, la paz, la luz, los sentimientos que vivimos ahí arriba , no se pueden plasmar con palabras. Ni tan siquiera con todas las fotos que saqué. Cuando bajamos de nuevo al pueblo, rodeado ya por las nubes, pensábamos que ni en nuestros mejores sueños se nos hubiera ocurrido una mejor forma de acabar el año. Y así, con una sonrisa de oreja a oreja, nos pusimos a desayunar….

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